viernes, 15 de febrero de 2019

Los huesos de los veganos

Los vegetarianos tienen huesos flacos pero fuertes. Hasta ahora se creía que estaban más expuestos a fracturas y a la osteoporosis, pero estudios científicos revelan que no es así.

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Los huesos de los veganos

Flacos pero fuertes. Así son los huesos de los vegetarianos (incluso los de los más ortodoxos que sienten amor por los animales y que comen solamente alimentos crudos), de acuerdo a un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, en Saint Louis.

Aunque pasadas investigaciones advertían que una dieta carente de lácteos podía acarrear enfermedades como la osteoporosis y un elevado riesgo de sufrir fracturas, el equipo de científicos halló que los vegetarianos más estrictos pueden gozar de buena salud, aun con sus huesos delgados.

"Consideramos que es posible que estas personas no corran un riesgo mayor de sufrir fracturas y que la menor densidad de masa ósea se deba a que los huesos son más ligeros porque ingieren menos calorías", señaló el director de la investigación, el científico Luigi Fontana.

El estudio se realizó sobre dieciocho vegetarianos con edades que oscilaban entre los 33 y los 85 años, que mantuvieron —durante casi cuatro años—, una dieta restringida únicamente a vegetales, frutas, nueces, legumbres y granos germinados.

A este grupo se lo comparó con otras dieciocho personas que consumían comidas más variadas, típicas de la dieta estadounidense, incluyendo muchos carbohidratos, carnes y sus derivados y alimentos cocinados.

En ambos grupos, midieron el índice de masa corporal (IMC), la masa y densidad mineral ósea, los niveles de vitamina D y señales de inflamación como la proteína C reactiva y el factor de crecimiento semejante a la insulina.

El grupo que consumía alimentos crudos tenía un IMC de 20,5, mientras que el de los otros era de 25 (de 18,5 a 24 se considera saludable).

Las personas adheridas a la dieta vegetariana presentaron, por otra parte, índices más bajos de masa corporal y de masa ósea en regiones importantes del esqueleto como la cadera y las vértebras lumbares. Si bien su masa ósea resultó ser baja respecto de las que tenían una dieta más variada, "sus
tasas de pérdida ósea son normales", destacó Fontana.

Se esperaba que los vegetarianos tuvieran bajas concentraciones de vitamina D, porque suelen evadir todos los productos animales, incluidos los lácteos. Pero, para la sorpresa de todos los investigadores, sus concentraciones de esta vitamina eran significativamente más elevadas que las promedio.

La vitamina D es fabricada por la piel cuando el cuerpo se expone a la luz del sol y es esencial para tener huesos fuertes. Es habitual que se utilice como agregado de la leche y de otros productos debido a su importancia en el organismo.

Por otra parte, el grupo vegetariano mostró un menor índice de inflamación, indicado por el bajo nivel de la proteína C reactiva, una molécula producida por el hígado que se asocia con el riesgo de cardiopatía, diabetes y otras enfermedades crónicas.

Además, estas personas reflejaron concentraciones menores del factor de crecimiento insulínico, que se encuentra regulado por la ingestión de calorías y proteínas. Los médicos han vinculado este factor con el riesgo de cáncer de próstata y de mama.

Al margen de que la investigación haya revelado datos sorprendentes en relación al estado de salud de los vegetarianos, Fontana no fomenta este tipo de dietas. "En el largo plazo, una dieta estricta de estas características podría dar lugar a algunos problemas de salud", advirtió.
Sin embargo, recomendó a quienes quieran reducir el riesgo de cáncer y cardiopatía "ingerir más frutas, vegetales, legumbres, pescados y granos integrales.

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