jueves, 11 de abril de 2019

La primera dieta antiobesidad de la historia

La primera dieta antiobesidad

La primera dieta antiobesidad de la historia fue prescrita en la Edad Media por el médico judío Hasday Ibn Shaprut (915-975).
Todo comenzó en el año 958, cuando Sancho I de León apodado «el Craso» o «el Gordo» fue destronado por un problema de sobrepeso. Su obesidad no le permitía cumplir debidamente con las funciones propias de un Rey.
Debido a su apetito incontrolado — realizaba 7 comidas diarias con 17 platos diferentes, la mayoría con carne de caza — desarrolló una obesidad mórbida. Llegó a pesar mas de 240 kilos y no podía calzarse la armadura, montar a caballo o empuñar un arma. Necesitaba ayuda constante, incluso para incorporarse de la cama o poder caminar.
Su abuela, la reina Toda de Navarra, buscó ayuda en la corte califal de Córdoba, donde se encontraban los médicos mas prestigiosos del momento. Pidió a Abderramán III una cura para su nieto y éste le envió a su médico personal, el judío Hasday Ibn Shaprut, quien asombrado por la gordura del paciente le aconsejó viajar a Córdoba para empezar allí el tratamiento. Recorrió mas de 800 kilómetros recostado en una tienda especial de lona tirada por cuatro mulas.
A su llegada, Sancho fue encerrado en una habitación y amarrado a la cama, sólo podía abandonar su cautiverio, para dar largos paseos obligado a caminar sujeto a un andador tirado por cuerdas. Le cosieron la boca, dejando una pequeña abertura para poder tomar líquidos con una caña, sobre todo infusiones de "hierbas del hebreo", que lo mantenían en una constante diarrea. Durante cuarenta días lo alimentaron exclusivamente a base de infusiones de agua salada, de azahar, agua hervida con verduras o zumos de frutas. Aunque estuvo al borde de la muerte en dos ocasiones, logró reducir su peso hasta los 90/100 Kilos.
Una vez restablecido regresó a León, pudo “folgar” con mujeres y montar a caballo. Así recuperó de nuevo su reino. Murió en el año 966, al parecer envenenado con una manzana ponzoñosa ofrecida por el conde rebelde Gonzalo Menéndez.
Paradójicamente, después de tanto calvario, fue la comida sana la que acabó con la vida de Sancho I "El Gordo".

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